¿Cómo recuperar una iglesia en Valparaíso?

Todos (o casi todos) sabemos que en Valparaíso hay varias iglesias que piden a gritos ser restauradas. Sólo por poner algunos ejemplos: está la iglesia Hermanas de la Providencia (reportaje en LJM 4), la Doce Apóstoles (que se cae mientras a su espalda el Congreso reluce todopoderoso), la iglesia Santa Ana en el Cerro Cordillera, y sin duda, unas cuantas más. Sin embargo, unas son más afortunadas que otras. Es el caso de la iglesia de los Jesuitas en Valparaíso (Iglesia Sagrado Corazón de Jesús) que se ubica a los pies del Cerro Larraín, donde finaliza la calle Pedro Montt. Con apoyo del Fondo de Restauración Patrimonial del Consejo de la Cultura, los trabajos fueron liderados por la Fundación Procultura y ejecutados por el Centro de Restauración CREA. En total fueron cerca de 240 millones de pesos lo que se necesitaron para recuperar esta iglesia. Monto que se hace insignificante cuando en pleno trabajo se descubren maravillas en sus paredes. En esta entrevista express conversamos con Macarena Carroza, directora de CREA Restauraciones.

Por Óscar Aspillaga.

¿En qué consistió la restauración de esta iglesia?

El trabajo duró dos años, primero hicimos una prospección de toda la iglesia para levantar el estado de conservación en que se encontraba. Inicialmente nos encontramos que había policromía en los cantos de las columnas, que había policromía alrededor de los vía crucis. Esos fueron los dos hallazgos que hicieron formular el proyecto que se presentó al Fondo Nacional de la Cultura y de las Artes junto con Procultura. Cuando nos ganamos el fondo y comenzamos su ejecución el primer año, nos llevamos la sorpresa que en realidad estaba toda la iglesia absolutamente decorada: zócalo, frisos, la ornamentación superior, todo. Y la gran sorpresa fue que el Vía Crucis en sí mismo era una policromía. Ahí tuvimos que tomar decisiones y optamos sacar todo, porque se veía que estaba en un buen estado de conservación. Entonces, el primer año fue de capar y de capar, sacar, sacar… y nos encontramos con la dificultad técnica que los vía crucis están tan bien hechos que no resistían los solventes, no resistían una remoción líquida para ponerlo en fácil, y hubo que hacerlo con bisturí, mecánicamente. Nos asustamos con los tiempos pero la cuadrilla de trabajo reaccionó muy bien. El segundo año se recuperaron los vitrales, se hicieron las reintegraciones cromáticas en aquellas partes que estaban afectadas con grietas. Además se hizo un trabajo con la iglesia que no se ve, pero que fue bastante grande, que es la consolidación estructural de la torre, el campanario, se restauró el reloj que es muy antiguo y que su funcionamiento hace sonar las campanas, se cambiaron las techumbres, las canaletas de agua, la iluminación… un trabajo muy integral. El gran desafío fue poder orquestar esta cantidad de especialidades.

¿Cómo fue que taparon todo eso que tú me dices que ahora descubrieron?

En el año 1962 acá hubo un incendio bastante feroz que consumió la parte central de toda la bóveda y la iglesia quedó muy dañada. Entonces se tomó la decisión de ocultarla.

Hay varias iglesias en mal estado en Valparaíso, según tú experiencia, ¿cuáles deberían ser las fórmulas para restaurarlas?

Yo estoy convencida que es muy importante la fase de proyectos, hay un primer esfuerzo que es lo proyectual, el proyecto es lo que te arroja la importancia histórica, lo que efectivamente hay que hacer, entonces la iniciativa tiene que partir por levantar esos proyectos, uniéndose con las empresas privadas que están preocupadas de eso, el Consejo de Monumentos Nacionales por ejemplo, que aquí en Valparaíso es muy activo. Esa carpeta de proyectos es la que va hacer priorizar los lineamientos. Por ejemplo a nosotros nos gustó que fuera acá en el barrio Almendral para que este proyecto desencadene otros.

¿Tú crees que este tipo de restauraciones benefician al barrio y al entorno?

Absolutamente, yo siento que cuando una recupera la belleza, la belleza llama más belleza, se genera una sinergia de barrio. Esto debiese ocurrir, y nosotros lo vamos hacer notar, debiese ocurrir ahora un mejoramiento en las calles, en el entorno, es parte de la idea.

¿Cuál es tú diagnóstico de cómo se encuentran las iglesias en Valparaíso y lo que se debiese hacer para recuperarlas?

Yo creo que hay mucho que hacer, creo que hay que trabajar con un plano de ciudad. Lo que más le falta a Valparaíso es un planeamiento de lo que va a ocurrir de acá a los próximos diez, veinte años, de lo que hay que recuperar y qué senda hay que ir aunando para que se vea una ciudad integral, no como cosas aisladas.

http://lajugueramagazine.cl/como-recuperar-una-iglesia-en-valparaiso

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