El galerista y la restauradora

El padre es reconocido como una eminencia en el tema. La hija combina su espíritu empresarial con su interés por la conservación del patrimonio.
María Cristina Silva Méndez

Aprincipios de los ochenta, la construcción del metro hizo que a Jorge Carroza López (65 años) le expropiaran su local en la zona que hoy es conocida como Parque de los Reyes, lo que significó el fin involuntario del centro de antigüedades que mantenía desde hacía 20 años.

Lo que entonces apareció como un contratiempo, la perspectiva de los años ha demostrado que fue un momento crucial para su trayectoria. Cerrado el anticuario puso otro en el barrio alto, el que tuvo mucho éxito y lo hizo ver la necesidad de especializarse. Optó por la pintura del siglo XIX y XX, y hoy está convertido en el galerista de mayor prestigio en Chile.

Su hija Macarena heredó dos de sus atributos: su pasión por el arte y su capacidad emprendedora. Con sólo 27 años es socia fundadora del centro de restauración CREA, el que desde que nació el año 2000 ya ha reparado 530 pinturas de colecciones privadas y 65 de patrimonio nacional.

“Nunca les exigí a mis hijos que siguieran algo relacionado con el arte. Claro que en mi casa siempre hubo una muy buena biblioteca con harto libro del tema”, explica Jorge, hombre de pocas palabras y mirada tranquila.

Pero con la pasión que derrocha por su actividad, no fue extraño que todos sus hijos de-sempeñaran actividades ligadas al arte en alguna etapa de sus vidas. Además de Macarena está Jorge (33) quien actualmente se encarga del área internacional de la casa de remates, Francisco (30) que pinta y hace grabados, y Susana, de 42 años, quien trabajó un tiempo con su padre en la comercialización de cuadros.

La mujer de Carroza, María Isabel Solar, también pinta y hace bordados. “Además cocina unas pastas exquisitas”, comenta este hijo de padre italiano y madre española.

Si bien dentro de Chile la Casa de Remates Jorge Carroza es reconocida por los entendidos en pintura, a nivel internacional es definitivamente más valorada. “Nuestra galería es más conocida afuera que acá”, dice el empresario, sin aires de grandeza y con el estilo pausado y apacible que lo caracteriza.

Basta con darse una vuelta por su casa de remates- galería ubicada en la calle Pérez Valenzuela para comprobar que lo logrado por Jorge Carroza es de alto nivel. Y que conste que él no anda pregonando sobre sus conquistas en materia artística, sino que hablan de ellas los mismos cuadros, los catálogos de las muestras y los premios que ha recibido.

En la casa que años atrás correspondió a la embajada de México y que fue refaccionada por el arquitecto Alberto Sartori para su funcionalidad actual, las pinturas se encuentran desplegadas en 700 metros cuadrados distribuidos en tres pisos luminosos. Además de pinturas, en este edificio de mármol con grandes claraboyas hay gobelinos, muebles y vajilla antigua.

Pero el fuerte de Carroza son las pinturas. Anualmente organiza tres grandes subastas y a su vez hace remates de beneficencia.

Paralelo a las subastas, en su galería Carroza produce exposiciones de pintores contemporáneos, generalmente grandes retrospectivas de artistas muy calificados. Esto ha presentado una desaceleración últimamente, ya que – explica- se ha producido cierto bajón en el nivel de la pintura contemporánea. .

No obstante lo anterior, para este año ya está organizando una exposición de Tom Daskam (pintor americano radicado en el sur de Chile). Para 2004 proyecta muestras de Hernán Valdovinos y Sebastián del Solar, escultor chileno que vive en España.

El año pasado la casa de remates logró una facturación total de $ 1.500 millones, originados principalmente por la venta de cuadros. Las exposiciones no están pensadas como una línea de negocios importante, de hecho sólo a veces logran recuperar la inversión.

“Las hacemos principalmente como aporte a la cultura contemporánea y para mantener el prestigio de los expositores que nos gustan. En ese rubro no nos interesa ganar plata”, explica Carroza.

Las restauraciones de Macarena son un capítulo aparte. Si bien CREA nació en 2000 bajo el alero de la casa de remates de su padre, a mediados del año pasado comenzó a desligarse de ella y hoy son empresas distintas.

Diplomacia, ferretería… mejor arte

Aunque una breve conversación con Jorge Carroza es suficiente para percatarse de que es un auténtico enamorado de la pintura, lo cierto es que derivó a ella después de varias otras incursiones.

Su idea inicial era dedicarse a la diplomacia, y por ello entró a estudiar Ciencia Política a la Universidad de Chile.

Pero la temprana muerte de su padre lo llevó a abandonar sus estudios y ponerse al frente de la ferretería que éste había formado, donde estuvo un tiempo.

Durante el ya casi mítico mundial del ’62 Carroza vio una buena oportunidad de negocios. Comenzó a comercializar artículos de interés para los turistas, como espuelas de plata, mates, estribos y artesanía de origen araucano.

“La inquietud por el arte me nació sola, no es algo que se fomentara mucho en mi casa. Claro que siempre fui a museos”, explica.

A su venta mundialera le siguió el anticuario en la zona del Parque de los Reyes. En ese mismo rubro se aventuraron tres de sus hermanos, quienes hoy tienen sus casas de antigüedades: Sonia en la calle Brasil, y Adriana junto a Osvaldo detrás de la estación Mapocho.

Tras la expropiación de su anticuario el año 82, Jorge Carroza se trasladó a la calle Isidora Goyenechea donde se concentró en objetos y pinturas coloniales y luego en muebles ingleses del siglo XIX.

El paso siguiente fue una galería de subastas de pinturas en la calle Padre Mariano.

“Vi la necesidad de especialización, así que saqué el título de martillero público y me concentré en la pintura del siglo XIX y XX, de artistas nacionales e internacionales”, asegura.

El ’88 inauguró su actual casa de subastas y exposiciones, la que ha contribuido a su consolidación como experto en pintura. La afluencia de público a ella ha sido altísima, sus registros arrojan que más de 800 mil personas la han visitado durante los últimos 18 años.

Durante toda su trayectoria el empresario ha sido testigo de cómo la situación económica del país afecta el mercado del arte. Explica que hasta antes del ’99 lograba rematar alrededor del 80 por ciento de la oferta, y a partir de ese año cayó a 50%.

Prácticamente todos los clientes que llegan a la galería de Jorge Carroza quieren atenderse personalmente con él. Si a esto se le suma que destina entre 5 y 6 horas diarias a estudiar arte, el resultado es el empresario trabajando sin parar, a veces de 9 de la mañana a 11 de la noche, sin siquiera una interrupción para almorzar.

Dos motivos de orgullo

Una de las grandes chocheras de Jorge Carroza son las exposiciones de pintura contemporánea que realiza desde hace años.

“Nuestras exposiciones siempre han ganado premios a nivel nacional e internacional, al igual que nuestros catálogos. La del escultor Raúl Valdivieso el ’91 fue distinguida como la mejor que se hizo ese año en Chile”, dice.

Otros artistas destacados que han expuesto en su galería son Benjamín Lira – cuya muestra del ’91 batió récord en afluencia de público- Gonzalo Ilabaca, José García Chibbaro, Fernando Casasempere, Gonzalo Landea y Hernán Valdovinos. Gran hito fue la muestra de pintura del siglo XIX”Arte y Colección”, que se realizó el ’99.

La otra gran pasión de Carroza es la familia. Él mismo perteneció a una integrada por 10 hermanos – dos de ellos ya murieron- los cuales solían almorzar juntos todos los fines de semana cuando sus padres todavía vivían.

“Ahora somos menos intensos pero seguimos viéndonos harto”, comenta.

Cuando se junta con sus propios hijos, curiosamente el arte no es un tema recurrente de conversación. “Chocheamos con los nietos”, explica. Luego agrega: “Cuando los veo me relajo totalmente, son mi mayor entretención. El otro día me quedé solo con la Agustina (de 3 meses) como una hora y media”.

Otro de sus nietos es Jorge Carroza III, quien a los 5 años ya está teniendo sus primeros coqueteos con el arte. “Le encanta, pasa dibujando, distingue qué le gusta y qué no”.

Macarena y la restauración

Aunque la trayectoria profesional comenzó recién tres años atrás, Macarena Carroza (casada con el italiano Paolo Colonnello) ha demostrado ser una mujer con iniciativa y que no se amilana ante las dificultades.

“Profesionalmente es la versión corregida y aumentada de su padre”, comenta él.

Cuando estudiaba historia del arte Macarena comenzó a mostrar interés por la conservación del patrimonio. Entonces presentó a la galería de su padre el proyecto de un centro de restauración, el que fue aprobado. CREA (Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos) comenzó a funcionar a fines del ’99.

En su iniciativa influyó la experiencia adquirida el año que estuvo trabajando con museógrafos en San Miguel de Allende, México. “Ahí me di cuenta de que el típico discurso no se pueden hacer cosas porque no hay plata era una excusa, la gente sacaba proyectos adelante de la nada. Si alguien no es capaz de juntar plata para una buena idea hay que cambiar a la persona, no la idea”, dice convencida.

Para ponerlo en práctica se asoció con su compañera de universidad Gloria Cortés y juntas formaron un equipo multidisciplinario liderado por la restauradora Alejandra Castro, quien actúa como directora de taller.

“Detectamos una necesidad en el mercado, ya que muchas personas llegaban a la galería insatisfechas por las restauraciones de sus obras. Cuando partimos había una gran desinformación de los clientes sobre lo que era la restauración, tuvimos que educar desde el principio”.

El centro cuenta con un departamento de historia y un laboratorio químico, además del equipo restaurador. Utiliza tecnología de punta, como la cámara de reflectografía infrarroja que permite ver los bocetos e incluso los arrepentimientos del artista en cada pintura.

Además de restaurar CREA realiza tasaciones y expertizaciones (determinación de la autoría de la obra y los daños que pueda tener) y documenta las colecciones de las instituciones.

Actualmente el centro, cuyas oficinas están en la calle Isidora Goyenechea, está desarrollando un proyecto que Macarena califica de “emblemático”. Consiste en la restauración de la pinacoteca del Museo Municipal de Bellas Artes de Valparaíso, ubicada en el Palacio Pascual Baburizza, cerrado desde 1997.

Estas últimas, parte de la columna vertebral de la colección, corresponden a obras de los artistas viajeros que residieron en Chile durante la segunda mitad del siglo diecinueve. Una de las grandes atracciones es la colección completa de Juan Francisco González.

En el museo hay una colección francesa muy valorada, que incluye un Boudin “que es una exquisitez” a juicio de Macarena.

La socia fundadora de CREA está muy satisfecha con los resultados de esta iniciativa de recuperación del patrimonio, y cuenta que cuando partieron reparando los cuadros no estaba contemplado restaurar también el museo, pero el entusiasmo fue cundiendo y ahora el Palacio Baburizza también está en refaccionamiento.

Obstinada y de carácter fuerte, Macarena ha logrado todo esto gracias a que ha trabajado hasta 15 horas diarias en períodos clave.

Pese a que la salud a veces le ha pasado la cuenta, ella no se detiene ante nada y pretende seguir creciendo más. Si se toma la trayectoria de su padre como referencia, se nota que esto es sólo el comienzo.

Perfiles

Jorge Carroza López

Estudió en el Instituto Nacional. Es dueño de la Casa de Remates Jorge Carroza.

Anteriormente tuvo un anticuario en la zona del Parque de los Reyes.

Macarena Carroza Solar

Egresó del colegio La Girouette. Estudió Historia del Arte en la Universidad Internacional SEC.

Socia fundadora del centro de restauración CREA

http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp?id=%7Bef0050dd-24f1-4b44-98d9-0218b857b02d%7D#

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