Un importante renacer para las iglesias chilenas

En el marco del Programa de Reconstrucción Patrimonial, ya se han recuperado 54 espacios religiosos. El ministro de Cultura se refiere a los alcances de esta iniciativa y al aporte activo de la comunidad.

Maureen Lennon Zaninovic Varias son las razones que se conjugaron para que el patrimonio resultara extremadamente dañado tras el 27-F. En primer lugar, la intensidad de 8,8 y el enorme espacio geográfico que abarcó. Pero -como muchos han comentado de manera insistente y con un ánimo esperanzado- la tragedia en muchos casos pasó a ser una oportunidad para renacer de las cenizas y con más brío.

“Muchos proyectos de rescate han tomado un vuelo que no hubieran conseguido en un año sin terremoto”, comenta el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke. Advierte, eso sí, que tras el sismo, y ante otras realidades más apremiantes como la educación y viviendas básicas, resultaba obvio que el tema patrimonial quedaría relegado a un segundo plano.

“Ante esa realidad adversa, decidimos buscar mecanismos para ir en ayuda de construcciones con gran valor histórico y social y así, en 2010, creamos el Programa de Apoyo a la Reconstrucción Patrimonial que -hasta la fecha- ha beneficiado 93 proyectos con un aporte del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) de más de 10 mil millones de pesos”.

Cruz-Coke considera que una de las razones del éxito del programa ha sido la instauración de una suerte de economía mixta, “donde nosotros aportamos a cada proyecto con un tope de 120 millones, y el resto (50% del total) proviene de los propios postulantes a estos fondos”.

Del total de iniciativas beneficiadas, 54 corresponden a espacios religiosos (iglesias, capillas y parroquias), las que han recibido un aporte total por parte del CNCA de poco más de 4 mil millones de pesos.

“Ha sido muy bonito constatar cómo la feligresía, la propia comunidad -a través de bingos, completadas y múltiples actividades- se está movilizando para conseguir los recursos restantes y así poder levantar estas construcciones de tanto significado para esa gente. En muchos pueblos la iglesia termina siendo un lugar muy emblemático para la conservación, la transmisión social y patrimonial de esa localidad. Más allá de la fe, estamos ante edificios sagrados que, además, se asocian al patrimonio inmaterial, ya que están fuertemente enraizados a festividades y una devoción popular muy importante”, comenta el ministro de Cultura.

Ad portas de lanzar la cuarta etapa de este proyecto (la convocatoria se realizará en el marco del Día del Patrimonio), el balance ha sido positivo, pero también desafiante: “Desde el año que partimos nos encontramos con una demanda que ha superado todas nuestras expectativas. No pensábamos que habría suficientes postulaciones y todavía hay una gran cantidad de proyectos que lamentablemente no se han podido financiar”, puntualiza Cruz-Coke.

-De los espacios religiosos, ¿Cuáles destacaría?

“Son muchísimos los casos que vale la pena resaltar. Uno de los más recientes ha sido la restauración de la capilla del Palacio Arzobispal y que por parte nuestra recibió un aporte de 120 millones. Los trabajos han permitido descubrir lienzos muy valiosos que estaban en mal estado. También se están recuperando relevantes templos del Altiplano y otras joyas arquitectónicas, como la iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Valparaíso, que también significó un importante descubrimiento pictórico, porque bajo pesadas capas de pintura de barco se hallaron 14 escenas del Vía Crucis”.

-¿Qué pasará con este proyecto, ante un posible cambio de gobierno y de color político?

“Afortunadamente quedará protegido. Por la vía de la Ley de Presupuesto Nacional, hemos conseguido una partida presupuestaria permanente para su resguardo. Además, próximamente anunciaremos la convocatoria del Fondo del Patrimonio, que va a permitir que el Programa de Reconstrucción Patrimonial se regularice y tenga continuidad en el tiempo”.

Cuatro casosIglesia San Antonio de Padua (Putaendo)

Tras el terremoto del 27-F, este templo parroquial -cuyos trabajos de construcción se iniciaron en 1862- sufrió severos daños en su cubierta. Recibió del CNCA cerca de 62 millones de pesos y en diciembre se reinauguró. “Acá la comunidad hizo de todo para recolectar los recursos restantes para levantar la iglesia: vendimos sopaipillas, hicimos rifas y concursos de candidata a reina”, comenta el párroco Pedro Salinas.

Santuario San Sebastián de Yumbel

Recibió del CNCA cerca de 85 millones, suma que permitió reparar distintas grietas y fisuras de este santuario construido en 1859. “Razón tuvo el CNCA al colaborar en la reconstrucción de este templo, dado que la experiencia de fe es signo de identidad de los pueblos, de sentido de la vida, de fraternidad, de sentido de trascendencia, de solidaridad que sin duda contribuye a que Chile tenga alma y se proyecte hacia el futuro”, señala el arzobispo de Concepción, monseñor Fernando Chomali.

Iglesia Sagrado Corazón de Jesús de Valparaíso

La primera etapa de reconstrucción de este templo que también se conoce como la iglesia de la Compañía de Jesús, declarado monumento histórico en 2003, ya finalizó: “Fue un descubrimiento impresionante volver a apreciar la decoración original del cielo y, en especial, las escenas del Vía Crucis. La segunda etapa corresponderá a la reintegración y restauración de los vitrales”, dice Macarena Carroza, directora del Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos (CREA).

Capilla del Palacio Arzobispal de Santiago

Data de 1880 y se encuentra en un 60% de avance de reconstrucción. Tras el terremoto del 27-F, sufrió una desestabilización estructural y deterioro de terminaciones y ornamentos. Recibió del CNCA un aporte de 120 millones de pesos.

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