Importante retablo jesuita, alcanza su primer tercio de restauración en el centro CREA

El retablo de la capilla de la Hacienda de la Compañía de Graneros, es un mueble litúrgico tallado en el característico barroco híbrido mestizo que se desarrolló en las regiones andinas en las últimas décadas del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII, entre 1690 y 1710. Un alto relieve de 450 cm. de alto x 350 cm de ancho y 100 cm. de profundidad, tiene la técnica de la influencia del alto Perú.
Es el único retablo de raigambre hispánica que se conserva en la zona central que, de acuerdo con el análisis de Alfredo Benavides Rodríguez, presenta una clara influencia altoperuana y habría sido erigido en el primer cuarto del siglo XVIII; su análisis permite aproximarse a las características que tendrían los primitivos retablos de Rancagüa, Petorca y los demás que fueron levantados en la zona central de Chile en la primera mitad del siglo XVIII.

La gestión de la Fundación La Santa Cruz y el aporte del BBVA lograron que se culminara la primera etapa de la restauración del retablo, que es parte de un programa de intervención para la puesta en valor de todo el conjunto de obras religiosas de la iglesia de la compañía de Graneros, la cual colapsó para el terremoto del 27 de febrero del 2010.  La dirección general de los trabajos esta a cargo de la historiadora del arte y directora del centro CREA, Macarena Carroza. La ejecución de los trabajos de restauración del retablo está  a cargo del conservador-restaurador del centro, Héctor Quinteros Quiroz. La historia del arte ha marcado una ruta importante a seguir en la ejecución de los trabajos gracias a la colaboración del Doctor en Historia del Arte, Fernando Guzmán Schiappacasse.

El Centro CREA culmina la primera etapa de la ejecución de los trabajos de restauración sobre el retablo. Esta etapa contempló el desarrollo del proyecto ejecutivo de la restauración integral del retablo, que consistió en la identificación y registro de cada uno de los fragmentos y el levantamiento crítico del retablo completo, identificando las piezas faltantes del mismo, a su vez, se decidió restaurar una parte del mueble litúrgico, la que se encontraba muy deteriorada pero completa, no fragmentada.

Las piezas que se restauran en el centro siempre están inmersas en un contexto social y cultural, y este debe ser parte del proceso para que la puesta en valor del bien no sea solo material. Por ello, dentro de la metodología de trabajo se incluyeron consultas a la comunidad representativa del retablo, las cuales sirvieron para divulgar lo que estábamos realizando y exponerles los resultados de las investigaciones y  en base a ello cuales eran las rutas posibles de seguir en la intervención del retablo, junto con los criterios empleados.

El trabajo de investigación, los análisis técnicos y la consulta a la comunidad, configuraron una estrategia de intervención integral que se seguirá en todo el retablo, y que hoy muestra los primeros resultados en la primera etapa de avance.

Puede ver la nota de prensa del viernes santo 3 de abril de 2015, en este link: “GRAN RETABLO JESUITA ALCANZA SU PRIMER TERCIO DE RESTAURACIÓN” Diario el Mercurio Periodista Iñigo Díaz.

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