La nueva vida que comienza para el Palacio La Alhambra

En julio se inician los trabajos de recuperación de este Monumento Histórico. La primera fase, que incluye el techo y la fachada, es parte de un plan mucho más ambicioso, que busca convertir este inmueble en un museo internacional de primera línea.
Maureen Lennon Zaninovic Tiene 153 años y es una de las joyas arquitectónicas de Chile. Inspiración fiel de La Alhambra de Granada en España, este palacio morisco -una de las manifestaciones del esplendor chileno de mediados de 1800- fue obra del arquitecto Manuel Aldunate, quien viajó -a petición de la familia Ossa- a conocer en terreno el magnífico edificio construido por el reino Nazarí, entre los siglos XIII y XV. Tras un acucioso estudio, el profesional regresó a Santiago con planos y artesanos dispuestos a replicar la rica ornamentación y diseño de este inmueble de estilo nazarí-mudéjar.

Emplazado en la calle Compañía 1340, el edificio cuenta con varios hitos históricos: se lo considera la primera réplica del célebre Palacio de La Alhambra de Granada que se realizó en todo el mundo, y la única de América. Una historia, eso sí, que ha tenido momentos poco palaciegos. El inmueble ha sufrido varios embates: terremotos, inundaciones y terroríficas plagas de termitas. Una teleserie de nunca acabar, pero a raíz de los últimos acontecimientos, al parecer sí comenzaría a vislumbrarse un final feliz para este Monumento Histórico, declarado como tal en 1973.

“Este proyecto originalmente lo tomó la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile, y en un principio contemplaba la posibilidad de que Claudio Bravo participara y donara la obra, pero entremedio el artista murió, lo que obligó, de alguna manera, a replantear todo. Luego, la corporación me contacta a mí, y junto a un equipo muy competente estamos reimpulsando su recuperación”, señala Anne Marie Garling, gerente de este proyecto de la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile.

Ya es un hecho que en julio comenzará la primera etapa de rescate del palacio, y para ello ya están comprometidos $240 millones (la mitad fue financiada por el Fondo para la Reconstrucción Patrimonial del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, y el resto por el empresario José Said). Esta fase contempla la ejecución de obras de emergencia: la recuperación de la fachada, la consolidación estructural de la parte delantera del edificio y una nueva techumbre.

Pero, como explica Garling, esto es solo un ápice de un sueño más ambicioso y que busca posicionar a nuestra Alhambra como un museo de categoría internacional. Todo el proyecto de intervención -que cuenta con el patrocinio de la Municipalidad de Santiago y la Dirac- y que además suma los aportes de los arquitectos Raúl Irarrázabal Sánchez y Walter Bee, y de la restauradora Macarena Carroza, fue presentado el martes, para su aprobación, al Consejo de Monumentos Nacionales.

“Sentimos que fue una muy buena defensa. Además, esta semana contamos con la presencia de Norma Barbacci, directora del World Monuments Fund (WMF) para Latinoamérica, España y Portugal”, señala la gerente de este proyecto. De hecho, la Alhambra fue presentada al programa “Watch” del WMF (ver nota relacionada), y si queda seleccionada, el palacio podría verse beneficiado con importantes fuentes de financiamiento internacionales. “Además, estamos buscando alianzas, tanto dentro como fuera del país, invitando a otros países, sobre todo árabes, a integrarse a la restauración. El gobierno de Marruecos mantiene su compromiso de traer a un grupo de sus artesanos para la recuperación de la yesería del edificio e incluso, gracias al apoyo del WMF, he conseguido que el directorio de La Alhambra en Granada me reciba en junio, para presentarles nuestra iniciativa de rescate. Se están generando alianzas muy positivas”, puntualiza Anne Marie Garling.

¿Llueve sobre mojado?

Recorrer hoy el palacio -propiedad de la Sociedad Nacional de Bellas Artes- supone encontrarse con un panorama un tanto desolador: fisuras, desprendimientos, algunas baldosas rotas y maderas podridas.

Macarena Carroza, directora del Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos (CREA), considera que el principal factor de destrucción de este Monumento Histórico no han sido los sismos, sino las aguas lluvias. “Detrás de todo el levantamiento crítico de La Alhambra, nos hemos dado cuenta de que la estructura del palacio sigue siendo noble y se alza como un referente de la construcción y la decoración en nuestro país. A nivel de techumbre, eso sí, se ha generado un desgaste importante, y la rica ornamentación de yesería, a raíz del contacto con agua, se ha deteriorado muchísimo”, admite.

El arquitecto Walter Bee confirma este diagnóstico: “El gran problema del palacio hoy es que casi toda su superficie interior y exterior está confeccionada con yeso, y ese material (sulfato de calcio) se diluye con el agua, sobre todo cuando se trata de aguas lluvias, con todos sus componentes de ácido. Por eso, en esta primera etapa de emergencia cambiaremos toda la techumbre y pondremos zinc. Estamos en medio de una investigación en curso, porque puede ser que también coloquemos tejas, como habría tenido el edificio original”.

El arquitecto Raúl Irarrázabal Sánchez comenta que para esta primera fase de consolidación estructural del edificio y cambio de techo se emplearán técnicas no invasivas. “Utilizaremos mallas de carbono para sostener los ladrillos: una técnica que funcionó muy bien tras los destrozos del terremoto de 2009 en L’Aquila, en Italia. Además, cambiaremos las matrices de las instalaciones eléctricas y sanitarias”.

Impactante descubrimiento

Otro de los temas pendientes es la valiosa colección pictórica del edificio, con más de cien obras de prestigiosos artistas nacionales de los siglos XIX y XX, entre otros Rafael Correa, Benito Rebolledo, Juan Francisco González y Pedro Lira. “La primera etapa contempla un manejo de esta colección. Hay obras que hoy, por un tema de recursos, no se pueden restaurar. Pero a otras sí se les puede aplicar una medida de emergencia: un correcto embalaje y resguardo en bodegas”, advierte la restauradora. Agrega que varias de estas pinturas enfrentan problemas de suciedad y algunos daños en sus soportes.

Macarena Carroza, eso sí, se detiene en la ornamentación del inmueble, a su juicio, bastante singular y muy propia de un estilo neo mudéjar que se manifestó en el siglo XIX, en el sur de España. “Hay motivos epigráficos, florales y geométricos bien únicos. Por eso, con todo el equipo lo que hemos conjugado es una estrategia de intervención muy integral y que también incluya al propietario: la Sociedad Nacional de Bellas Artes. Es tremendamente importante que ellos adquieran los conocimientos y las herramientas necesarias para la mantención del palacio”.

En esta primera etapa, la restauradora explica que hicieron un catastro y fichas de cada ornamentación del edificio. A nivel técnico utilizaron bisturí, solventes y gel. Y las primeras pruebas han arrojado resultados insospechados. “Hay por lo menos tres capas de pintura comercial sobre el estrato original”, dice la profesional, quien agrega que ha pasado -en otros casos similares de inmuebles patrimoniales- “que los dueños, por ignorancia o falta de recursos, terminan pintando sobre la decoración original. Acá, por ejemplo, empezamos a hacer la prospección, y en el proceso de estratigrafía mural comenzaron a salir colores raros, y al seguir profundizando más nos dimos cuenta de que el azul comenzaba a dominar. Ese color finalmente se estableció como un patrón de unos dibujos que intentan emular los azulejos, muy propios del sur de España. ¡Un hallazgo bien impactante!”.

Anne Marie Garling precisa que han descubierto un verdadero tesoro: “En el fondo, todo el palacio fue pintado a mano, con distintos motivos geométricos, pero con el correr de los años, esa decoración se tapó”.

Tras las primeras estratificaciones, el trabajo que se viene es bastante arduo. “Sabemos que económicamente no es muy viable sacar todas las capas de pintura de los casi tres mil metros cuadrados que contempla el edificio. Para hacerse una idea, y en un sector que solo acepte el uso de bisturí, podríamos destinar fácilmente una semana y media para limpiar solo un metro cuadrado. ¡Una locura! Por eso, en una segunda etapa será clave analizar qué salones se van a abordar primero, cuáles se van a restaurar completamente y cuáles parcialmente. En eso estamos”, puntualiza Macarena Carroza.

Ambiciosos proyectos

Para el arquitecto Raúl Irarrázabal Sánchez, nuestro Palacio de La Alhambra es un muy buen ejemplo de arquitectura mediterránea adaptada a nuestra realidad. “Quedan muy pocos ejemplos en Santiago de edificios con tres patios. Uno entra, y no hay ruido, y te enfrentas a un ambiente muy agradable y fresco, especialmente cuando se prenden sus piletas; porque estas no cumplen un papel meramente decorativo”.

El profesional agrega que el contexto urbano también es tremendamente relevante: la calle Compañía. “El edificio está muy cerca del pasaje doctor Eduardo Cruz-Coke y del Palacio Arzobispal. Forma parte de un contexto muy significativo”.

La oficina de arquitectos de Raúl Irarrázabal y asociados fue la encargada de diseñar los espacios que esperan renovar el edificio. Los planos fueron presentados el martes al Consejo de Monumentos Nacionales y contemplan, para el primer piso del inmueble, su habilitación como un espacio museal. “Partimos con dos salas destinadas a exponer la valiosa colección de pintura de la Sociedad de Bellas Artes: la idea es que vaya rotando. Luego hay dos más, para muestras itinerantes, y una galería de arte, que bien se podría arrendar a terceros y sacarle provecho económico. También habrá una sala multiuso donde se organizarán charlas temáticas vinculadas con la cultura árabe, una biblioteca y una cafetería”, precisa el arquitecto.

El segundo piso del palacio se destinará a las instalaciones de la Sociedad de Bellas Artes, con salas y depósitos para la realización de sus talleres.

En síntesis, un completo y desafiante proyecto arquitectónico -que además incorpora un completo plan de prevención de plagas y xilófagos- cuya estimación total es de dos mil millones de pesos.

La mirada del World Monuments Fund sobre este palacio y otros sitiosCon 47 años de vida, el World Monuments Fund (WMF) tiene una serie de programas relacionados con la restauración de monumentos históricos, pero su iniciativa más famosa es conocida como “The Watch”. Desde 1996, y cada dos años, un panel internacional evalúa postulaciones de todo el mundo, para luego seleccionar alrededor de cien lugares de todo el orbe que requieren ayuda, de acuerdo con distintos criterios, entre otros, significación, urgencia, viabilidad y relevancia.

“El programa es, más que nada, un llamado de atención y defensa de los sitios. Pero también significa una importante fuente de financiamiento, ya que los que están en ‘The Watch’ son nuestra prioridad para la búsqueda de fondos. Nosotros podemos buscar dentro de nuestros donantes, fundamentalmente de Estados Unidos, pero también exploramos otras fuentes”, cuenta Norma Barbacci, directora para América, España y Portugal del WMF. La profesional estuvo en Chile invitada al evento bienal “Migraciones y rutas del Barroco” que se acaba de desarrollar en Arica, para postular a 31 iglesias andinas como Patrimonio de la Humanidad. Pero también se dio un espacio para estar en Santiago, recorrió algunos lugares patrimoniales de la capital -como el Cerro Santa Lucía- y el martes en la mañana se reunió con Carolina Tohá, alcaldesa de Santiago.

“Este año, para el programa ‘Watch 2014′, hemos recibido las nominaciones de La Alhambra, el Cementerio General, el centro histórico de Capitán Pastene, el pueblo de Pumanque y una hacienda en la Sexta Región. En este momento se está desarrollando un proceso de evaluación interno-externo. Luego, en septiembre, convocaremos a un panel de expertos nacionales e internacionales, que nos ayudarán a armar la lista y, tras armarla, en octubre será el anuncio a nivel mundial”, señala Barbacci.

¿Cuál es su diagnóstico del Palacio La Alhambra? “Acá ha se ha producido una acumulación de factores; entre otros, falta de mantenimiento. El inmueble está bastante decaído, pero afortunadamente no hay un daño estructural”.

¿El WMF se compromete con la zona de amortiguamiento?

“Si se trata de un edificio patrimonial, por supuesto que nos comprometemos con la zona de amortiguamiento. En muchos casos, tenemos a sitios en la lista ‘Watch’ justamente porque su zona de amortiguamiento ha estado amenazada. El problema es que esas zonas son muy pequeñas. ¡Cincuenta metros no son nada!. Por ejemplo, en el centro histórico de Sevilla se está construyendo una torre comercial, según ellos totalmente de acuerdo con la ley, pero que compite visualmente con la Giralda. La Alhambra no tendría problemas en ese sentido, porque es un edificio urbano. Está encajonado y, además, su principal valor reside en su interior y en su magnífica ornamentación”.

¿Conoce el proyecto del mall de Castro? “Me quedé con la boca abierta cuando me lo mostraron. Las iglesias chilotas son un faro de la navegación, y sin duda se verán afectadas por este edificio moderno”, puntualiza Norma Barbacci.

http://diario.elmercurio.com/detalle/index.asp?id=%7Bda9acab3-f1e9-499c-ad08-c32b7aceec0b%7D

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